ACERCA DE UNA POSIBLE SEMIÓTICA DE LA DANZA

Autor: Roberto Ariel Tamburrini en colaboración con Analía V. MartorelloSaussure, dentro del plano linguístico propone el concepto dicotómico de Lengua/Habla, aclarando que la lingüística forma parte de la semiología, definida como el estudio de los signos.Barthes en el texto Elementos de Semiología plantea la posibilidad de invertir la postura saussuriana, proponiendo que es la semiología la que fprma parte de la lingüística, que se haría cargo de las grandes unidades significantes del discurso, ya que hasta ahora la semiología sólo trató con códigos de interés irrisorio (ej: el código de tránsito), y en cuanto se pasa a conjuntos dotados de una verdadera profundidad sociológica, se vuelve a encontrar el lenguaje. De ahí que, para Barthes, todo sistema semiológico se vincula con el lenguaje y somos, pese a la invasión de imágenes, una civilización de la escritura. "Percibir lo que una sustancia significa es, necesariamente, recurrir a la segmentación de la lengua: el sentido no puede ser más que nombrado, y el mundo de los significados no es más que el del lenguaje". Aun en sustancias no-lingüísticas, se encuentra en el camino al lenguaje como relevo o significado, lo que prima es el lenguaje articulado.Ya que para Barthes, la semiología no ha sido aún edificada y la información preparatoria es a la vez tímida y temeraria, desde nuestro lugar todavía más inocente e ilusorio, planteamos por escrito algunas cuestiones en relación a la Danza Contemporánea como otro sistema semiológico, es decir, como un lenguaje.Lengua es un conjunto sistemático de convenciones necesaria para la comunicación, como una institución social en la que el individuo no puede por sí solo ni crearla ni modificarla, sino que es autónoma (tiene reglas que le son propias) y por tanto no se la puede manejar sino después de un aprendizaje, constituída además por un número de elementos con valores propios. Traspolando este concepto a Danza Contemporánea podemos encontrar, en la misma, algunas convenciones, como por ejemplo pies descalzos, códigos de movimiento, cierta indumentaria, etc., que deben ser aprendidas en función de los fundamentos propuestos por grupos de decisión, característicos de los sistemas no linguísticos.En cuanto a los códigos, existe la posibilidad de que nuevos elementos se incorporen a los mismos, con el subsiguiente desplazamiento valorativo. El hecho de que la Danza Contemporánea se enmarque en Instituciones que regulan su enseñanza es una manifestación más de su lengua. La autonomía puede manifestarse en las reglas propias, es decir, aquellas cosas que la distinguen de otras expresiones de la danza, no solo técnicas de movimiento ya aceptadas sino también el abordaje de otros componentes, como la relación coreógrafo-intérprete, la disposición corporal y el entrenamiento respectivo, etc.Si el Habla, para Barthes, es esencialmente un acto individual de selección y actualización que se constituye por las combinaciones mediante las cuales el sujeto hablante hace "uso" de la lengua para expresar un pensamiento personal. Podríamos argumentar que el habla en la Danza Contemporánea se asociaría, por un lado, con el coreógrafo, quien hace uso libre de esa combinatoria que le ofrece la Lengua para crear una obra y, por el otro, del intérprete, el cual ejecuta dicha combinatoria de manera particular teniendo en cuenta posibilidades personales, de ritmo, dinámicas, sensitivas, entre otras.Aquí aparecería la dialéctica Lengua / Habla, donde Barthes plantea que "no hay lengua sin habla, ni habla fuera de la lengua", agregando que "la lengua es producto y a la vez instrumento del habla" En la Danza Contemporánea, en consecuencia, tanto para su aprendizaje y transmisión como para la producción artística, el coreógrafo y el intérprete, por un lado, no pueden escaparse de la lengua y por el otro, tienen habla. Aparecería lo que el autor llama Idiolecto, definido como "el lenguaje en tanto es hablado por un solo individuo". Esto se da mucho en nuestro encuadre ya que la forma en que cada coreógrafo de Danza Contemporánea crea su obra y marca un estilo personal, lo mismo cada intérprete responde a ella también lo hace como instancia intermedia entre el Habla y la Lengua. Así, "El estilo es así siempre un secreto; pero la vertiente silenciosa de su referencia no se relaciona con la naturaleza móvil y sin cesar diferida del lenguaje; su secreto es un recuerdo encerrado en el cuerpo…"En cuanto al problema del Origen del Sistema, en el lenguaje sólo entra en la Lengua lo que fue previamente probado por el Habla e inversamente, un elemento del Habla sólo es posible si pertenece al "tesoro" de la Lengua. En la Danza Contemporánea sucede, a nuestro parecer, lo que ocurre con otros sistemas semiológicos como la moda, automóvil, mobiliario, etc., en que la Lengua está elaborada no por la masa hablante sino por un grupo de decisión que responde a un imaginario colectivo de una época determinada, ya que el surgimiento de nuevas técnicas dentro de la disciplina son producto de personalidades diversas que tratan de romper con cánones tradicionales postulando nuevas tendencias, entendiendo por las mismas perspectivas de composición coreográfica que adoptan determinadas características o metodologías de acuerdo a nuevas posibilidades integradas. En esto se basa el cambio de la noción de arbitrariedad que plantea Barthes a diferencia de lo que para Saussure era la inmutabilidad del sistema.Con respecto al problema de Relación de Volumen, el mismo tiene que ver con la desproporción entre Lengua (como conjunto finito de reglas) y Habla (bajo esas reglas cuya combinatoria es infinita). En la Danza Contemporánea el Habla se manifiesta en múltiples posibilidades de propuesta, así como múltiples variantes de abordaje de movimientos en función de cómo cada intérprete lo desarrolle y de cómo cada coreógrafo lo proponga. Lo que Barthes plantea para los sistemas semiológicos no lingüísticos es ampliar la pareja Lengua / Habla agregando un tercer elemento, llamado presignificante (materia o sustancia), como soporte para la significación. Esto está dado en la Danza Contemporánea, donde no interviene sólo la sustancia movimiento sino un conjunto de otras sustancias como iluminación, escenografía, espacio, vestuario; además de calidades, dinámicas, velocidades, ritmos, parámetros expresivos que puede tener en cuenta el intérprete y el coreógrafo, denotando así que la Danza Contemporánea es un sistema complejo en el que interviene más de una sustancia, donde la materialidad significante es múltiple y compleja, de allí que la distancia entre el significado y el significante de una obra sea tan amplia para el público, que será intelectivo, en tanto y en cuanto el signo es altamente elaborado, es decir, una realidad elaborada.La definición de signo que Barthes retoma de Saussure, plantea la existencia de dos componentes: significado y significante. El primero se refiere a la representación psíquica de una cosa, y el segundo a la imagen acústica.En la Danza Contemporánea, desde nuestra propuesta, el corte entre significado y significante está dado por el cuerpo como referencia. El mensaje de la Danza Contemporánea propuesto por cada coreógrafo e intérprete lo asociamos en nuestra transpolación con la noción de significado. Por otro lado, el cuerpo a través de su movimiento, se constituye como significante predominante dentro de un conjunto de significantes yuxtapuestos; entre los cuales se encuentran la iluminación, la escenografía, la música, el vestuario, etc.Por último, nos parece interesante citar a Barthes donde afirma que "no solamente la cultura de un público autoriza la fineza del mensaje, sino que también el signo sigue la evolución de los públicos". Esto nos merece la reflexión de que, los coreógrafos e intérpretes, deben tener en cuenta en sus propuestas dicha evolución y la influencia sobre el signo . Consideramos, en consecuencia, que en función de ello se abren gran cantidad de interrogantes y posibles respuestas.
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Comentarios

  • Estoy de acuerdo contigo, Pablo. Por eso hablo de una posible semiótica, que de hecho es imposible. Este fue un trabajo para el IUNA de Movimiento que hice como alumno donde nos pedían esta traspolación en la materia pertinente. El problema de base es que se ha escrito poco al respecto de la danza, la semiología no se ha ocupado practicamente de esto, por eso desde la cátedra propusieron este trabajo a los alumnos. Gracias por tu comentario
  • con respecto a este articulo, existe una asimilacion forzada , las reglas del juego no son las mismas para la lengua y la danza, el proceso de significacion es sumamente distante, y el significante es de otra especie, me refiero a el significante de lo sensible, es este el soporte de la significacion en la danza y por ello no se puede conciderar a estos dos sistemas como paralelos, asi mismo cuando barthes  trata a la lectura de la imagen, no intenta asimilarla a la de la lengua como en el presente texto, sino que trata a esta significacion, distinta, segun sus peculiaridades , por ende la excurcion mas provechosa sea posiblemente leer la danza con las herramientas que encontramos en los textos sobre semiotica del cine de Barthes, en los que se trata sobre la imagen en la que esta inscrita la accion y el movim iento.

     

     

     

     

     

     

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